El triunfo sobre las lesiones: Kerron Clement

El corredor estadounidense de 400 m vallas superó años de lesiones para colgarse el oro olímpico en Río de Janeiro

Kerron Clement hizo realidad la ambición que había acariciado toda la vida al conquistar el título olímpico en 400 m vallas en los Juegos Olímpicos de Río 2016. La carrera del atleta estadounidense no ha sido precisamente un camino de rosas. Al final, sin embargo, su entrega y su paciencia ganaron el pulso a las lesiones.

Que no cunda el desánimo
La carrera de Clement empezó a lo grande en 2005, cuando, con solo 19 años, estableció el récord del mundo en pista cubierta en 400 m, que sigue imbatido. A continuación ganó cuatro medallas de oro en los Campeonatos del Mundo de 2007 y 2009, además del oro en relevos 4×400 m y la plata en la prueba individual de 400 m vallas en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Sin embargo, después de 2009, las lesiones echaron por tierra ese gran trabajo, y a Clement le costó mantener el ánimo.

“Es muy duro sufrir una lesión”, admite Clement. “Todo el mundo cree que es el fin del mundo. Pero las lesiones están ahí, forman parte del deporte y, cuando suceden, no puedes desanimarte. Solo tienes que conseguir el tratamiento adecuado, descansar y asegurarte de beber mucho líquido”.

 

Sé paciente
El ciclo olímpico de 2012 da fe de la entrega total de Clement. El vallista sufrió una lesión en el pubis en los Campeonatos del Mundo de 2011, un año antes de los Juegos. Reposó y se recuperó, pero volvió a lesionarse de forma parecida en febrero de 2012 y tuvo que someterse a dos operaciones quirúrgicas. Para Clement, la clasificación para Londres fue un triunfo en sí misma.

“No llegué al cien por cien a Londres 2012, pero tuve la gran suerte de plantarme en la final después de haberme operado unos cuantos meses antes. Para mí, terminar octavo fue tan grande como ganar un millón de dólares”.

“Durante ese proceso aprendí a tener paciencia. Una lesión no es permanente. Hay que ser paciente y saber que las cosas irán a mejor”.

 

Sé positivo
Los años anteriores a los Juegos Olímpicos de Río 2016 resultaron igual de difíciles a Clement.

“Desde 2009 hasta 2016, fue muy duro sufrir una lesión tras otra y no saber qué me depararía el futuro. En un momento dado me planteé si debía dejar de correr”.

Clement llegó incluso a retirarse de las pistas durante un tiempo en 2014: “Aprendí a amar el deporte de nuevo. Lo abandoné completamente, no seguía el atletismo para nada en la tele ni veía los resultados. Pero empecé a añorar el deporte. Deseaba empezar a correr otra vez”.

“Nunca perdí la fe en que mi situación mejoraría de año en año. En 2015, vi un rayo de luz. Cuando terminé cuarto [en los Campeonatos del Mundo de 2015 en Pekín], comprendí que estaba acercándome cada vez más al podio y al gran momento de mi superación. En 2016, se produjo ese gran salto adelante”.

Ni que decir tiene, ese gran momento fue la conquista del oro olímpico en su prueba individual preferida, los 400 m vallas.

“Todos somos humanos y, cuando las cosas no vienen de cara, nos decepcionamos un tanto y pensamos: ‘¿Será hora de dejarlo?’. Pero creo que soy un campeón precisamente porque nunca me rindo. Tienes que seguir luchando pase lo que pase”.

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