Mis problemas de salud mental

Helen Richardson-Walsh es una de las jugadoras de hockey británicas que ha cosechado más éxitos. Formó parte del equipo que consiguió la medalla de bronce en Londres 2012 y el oro olímpico cuatro años más tarde, en Río. Helen anotó uno de los dos penaltis decisivos para Gran Bretaña en la ronda final contra Países Bajos. A pesar de su éxito, las lesiones que amenazaban su carrera la llevaron a una fuerte depresión y tuvo que enfrentarse a una serie de obstáculos a lo largo de su carrera deportiva como atleta de élite. Hoy comparte con nosotros sus reflexiones sobre cómo consiguió luchar contra sus problemas de salud mental, el apoyo que recibió y algunos consejos para los atletas que puedan encontrarse en situaciones parecidas a la suya.

  • Ganadora de un oro olímpico, Helen Richardson-Walsh es una de las jugadoras de hockey más populares de Gran Bretaña.
  • Tras una lesión que puso en peligro la continuidad de su carrera deportiva, Helen entró en un estado de depresión que la debilitó significativamente.
  • En este artículo ofrece algunos consejos sobre una problemática de la que cada vez se habla más y que empieza a estar menos estigmatizada.

He aprendido mucho del deporte a lo largo de mi carrera. Me ha ofrecido algunos de los mejores momentos de mi vida. Pero sufrí un par de lesiones y me gustaría compartir todo lo que aprendí durante ese proceso.

Poco después de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, sufrí una rotura de tendón en el tobillo, mi mayor lesión hasta la fecha. Fue bastante duro y tuve que someterme a tres operaciones. No pude jugar a hockey durante dos años, así que me perdí los partidos de calificación para Atenas 2004, y mi selección no consiguió clasificarse para los Juegos.

Cualquier lesión, aunque la recuperación sea de tan solo una o dos semanas, puede afectarte mucho. Y cuando se alarga, creo que todavía no hay la suficiente conciencia de lo mucho que puede llegar a afectar a la mentalidad del atleta.

Me costó mucho asimilar el hecho de no poder jugar durante dos años y no poder hacer lo que realmente me gustaba. Pero si miro atrás, me doy cuenta de que en realidad me sirvió para aprender muchas cosas de mí misma para ser capaz de volver a competir todavía con más fuerza. Aunque esto no quita que fuera una etapa muy complicada. Sería fantástico si alguno de mis consejos sirve a la siguiente generación de atletas para que su camino no sea tan sumamente estresante.

Cuando las cosas empeoran

Después de un subidón de motivación tras competir en casa en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, volví a lesionarme y me rompí un disco lumbar, afectándome la médula espinal. Fue duro y tuvieron que volver a operarme, pero pensé que tenía tiempo suficiente para recuperarme y llegar a Río. En menos de un año ocurrió lo mismo y tuve que pasar de nuevo por el quirófano. Ahí fue cuando me derrumbé. Me había perdido un Mundial, teníamos un nuevo entrenador, a mis 32 años me acercaba al final de mi carrera deportiva y quedaba poco para la celebración de los Juegos. Empecé a dudar sobre si lograría volver y jugar para Gran Bretaña de nuevo. No conseguía sacarme esos pensamientos de la cabeza y por eso me resultó tan complicado.

Había días en los que no quería ni levantarme de la cama por la mañana. Lloraba constantemente y no podía parar. Además del dolor físico, sufrí una depresión, no conseguía conciliar el sueño y me sentía incapaz de hacer nada para mejorar la situación. No conseguía controlar estos pensamientos y entonces me di cuenta de que necesitaba ayuda profesional.

La recuperación empieza dentro de ti

La recuperación física y la mental tienen mucho en común. Pero puede resultar más complicado recuperarse de enfermedades mentales. Si tu cuerpo se ha roto y es capaz de recuperarse, lo hará. Creo que la recuperación mental es más complicada porque no es algo que ocurra solo con el paso del tiempo. Aunque el tiempo siempre ayuda, uno no se recupera si no hace lo correcto. Debes poner en marcha los procesos adecuados para recuperarte.

Se trata de aprender a sacar lo mejor de ti como persona. Es cuestión de tener autoconciencia y de poder resolver lo que está pasando por tu mente. Si logras hacer esto, entonces es cuando las cosas empiezan a mejorar.

Yo aprendí a autoayudarme. Aprendí a tomar conciencia de mí misma y empecé a utilizar aplicaciones de meditación; me resultaron de gran ayuda. Me reservaba algún momento del día para analizar y limpiar los pensamientos negativos y entendí que necesitaba pasar más tiempo con la familia y los amigos, algo que seguramente no había hecho anteriormente.

Apóyate en los demás

Está claro que durante esa etapa necesité mucho apoyo. Busqué ayuda externa y empecé tratamiento con un terapeuta. Lo estaba pasando realmente mal, había perdido toda la confianza en mí misma y mi autoestima estaba por los suelos. Necesitaba ayuda externa para volver a ser yo.

Me resultó muy beneficioso tener contacto con una persona que no estaba relacionada con el deporte y a la que no le importaba mi entorno deportivo. Estaba allí para centrarse en mí. Poder contar con eso fue realmente importante.

El hockey es un deporte de equipo. Creo que formar parte de un equipo me ayudó en cierto modo pero también me penalizó. Cuando lo paso mal, tiendo a aislarme. Me alejo de los demás y esto empeora las cosas todavía más. Pero compartir parte de mis problemas con mi equipo y explicarles cómo me sentía me ayudó muchísimo.

El apoyo que recibí de todos y cada uno de los miembros del equipo fue maravilloso y creo que me hizo ver que la gente es comprensiva y se solidariza. Si no saben qué ocurre, no podrán ayudarte. Me hizo sentir muy bien poder compartir mis dificultades, tanto personalmente con mis amigos más cercanos como a través de un blog con el resto del equipo. Me ayudó a mí, pero creo que también ayudó a mi equipo a entender lo que estaba pasando en mi mente y esto fortaleció nuestra relación.

Mi consejo es que cualquier atleta que esté sufriendo psicológicamente busque ayuda. A mí me sirvió de mucho. Cuando por fin busqué ayuda, me arrepentí de no haberlo hecho antes.

Ser consciente es parte del proceso

Tuve suerte. Conté con mucho apoyo, pero en esa época no hablábamos de enfermedades mentales y bienestar como lo hacemos ahora. Era un tema tabú. Creo que esto ha cambiado mucho. Todavía queda camino por hacer pero se ha avanzado mucho y es un tema actual. Deberían establecerse proceso y protocolos claros de manera que si te lesionas, puedas contar con ese apoyo seas quién seas, hayas conseguido lo que hayas conseguido y sea cual sea tu deporte.

Hoy todavía hay estigmas asociados a la salud mental. Depende mucho del contexto pero creo que en el deporte, y ahora que algunas personas se han atrevido a hablar de ello, es un tema que empieza a verse con otros ojos. A veces no puedes evitar ciertos pensamientos o imaginarte qué piensan de ti los demás. Todavía existe la percepción de que sufrir una depresión es sinónimo de debilidad y de que uno no es capaz de lidiar con lo que se le pone por delante. Cuanto más se hable del tema, más sencillo será en el futuro. No creo tampoco que haga falta hacerlo público a todo el mundo, pero considero que ayuda mucho poner las cartas sobre la mesa y hablarlo con la gente que te rodea.

Mi consejo para cualquier atleta que no disfrute de una buena salud mental es que busque ayuda. Habla con tus amigos o, si te incomoda, busca a un profesional. Habla con tu médico para que te recomiende un terapeuta. A mí me sirvió de mucho. Cuando por fin busqué ayuda, me arrepentí de no haberlo hecho antes. Busca el tipo de ayuda que consideres que necesitas.

En los próximos doce meses abordaremos otros temas relevantes relacionados con la salud mental, con consejos de otros atletas y expertos. Regístrate en Athlete365 para mantenerte al día.