Por desgracia, el acoso y el abuso son una realidad en el deporte. Adoptan muchas formas diferentes, como el abuso psicológico (aislamiento, agresión verbal, humillación, intimidación e infantilización), el abuso físico (cualquier acto deliberado e indeseable, como puñetazos, palizas, patadas, mordeduras y quemaduras, que causan traumatismos o lesiones físicas), el descuido o desatención (el hecho de que un entrenador u otra persona que tenga la obligación de cuidar al deportista no le preste un nivel mínimo de atención, lo que le está causando daño), o el acoso y el abuso sexual (cualquier conducta indeseada e indeseada de naturaleza sexual).

En el COI y en los Juegos Olímpicos de la Juventud tenemos tolerancia cero con este tipo de comportamientos. Mientras que el deporte es internacional y tiende lazos entre culturas y leyes distintas, hay algo que compartimos todos: EL RESPETO.

No solo tienes el derecho, sino que también mereces estar y sentirte seguro/a y confiado/a cuando practicas deporte, en la escuela, en tu club deportivo local o durante las competiciones. La gente debe respetarte a ti y a tu cuerpo, y tú debes respetar a los demás.

Si ves o experimentas cualquier tipo de acoso o abuso, ya sea verbal, físico, en persona o a través de internet, tanto como si ocurre de manera puntual o repetida, recuerda que no debes tener vergüenza, ¡háblalo!

¿Cómo? Cuéntaselo a la responsable de protección del COI, que estará a tu disposición en el puesto de deporte seguro (Safe Sport) de la Villa Olímpica de la Juventud. También puedes informar a una persona de confianza de tu entorno, o incluso a alguno de los atletas referentes, young change-makers o a tu jefe de misión, quienes te ayudarán a contactar a la responsable de protección.

Si prefieres presentar una denuncia de forma anónima, puedes utilizar nuestra línea directa.

 

DENÚNCIALO 

 

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