«Sin la ayuda de Solidaridad Olímpica nunca habría ido a PyeongChang»

En PyeongChang 2018, Akwasi Frimpong se convirtió en el primer representante de Ghana en skeleton de la historia de los Juegos Olímpicos de Invierno. El ghanés asegura que su participación nunca habría sido posible sin la ayuda financiera que le proporcionó la beca de Solidaridad Olímpica

Cuando con ocho años emigró sin papeles a los Países Bajos desde Ghana, Akwasi Frimpong debió superar numerosos obstáculos para lograr su sueño olímpico. Con 32 años consiguió, por fin, convertirse en olímpico en PyeongChang tras dos intentos de clasificación fallidos en ediciones anteriores: el primero como velocista, cuando una lesión le impidió participar en London 2012, y el segundo cuando lo descartaron para el equipo holandés antes de Sochi 2014. En PyeongChang 2018, Frimpong quedó en el 30.º puesto en skeleton.

Sin embargo, hacer realidad este sueño no le resultó fácil. Después de perderse Sochi 2014, Frimpong se mudó a Estados Unidos y dejó de entrenarse para encontrar un empleo que le permitiera mantener a su familia. Fundó una empresa de venta de aspiradoras a domicilio y pronto reunió fondos suficientes para financiarse el camino de clasificación por una plaza en PyeongChang 2018 como primer participante ghanés en skeleton. Sin embargo, cuando recibió una beca de Solidaridad Olímpica pudo realmente concentrarse en la consecución de sus objetivos.

Un sueño

«Después de no haber podido entrar en el equipo holandés de bobsleigh en Sochi 2014, tuve la oportunidad de quedarme en Europa y seguir compitiendo. Pero decidí que quería mudarme a Estados Unidos, donde estudié en la universidad, y encontrar un trabajo. Había perseguido el sueño de hacerme olímpico, pero necesitaba tomarme un respiro. Además, tenía que ganar dinero porque había gastado mucho en tratar de alcanzar mi sueño».

Problemas financieros

«Lógicamente, el principal problema radicaba en que no soy un atleta profesional remunerado. Me dedico a un deporte amateur. No juego al fútbol americano ni al baloncesto y, por lo tanto, no me pagan en mi deporte. Este es uno de los mayores problemas: no puedo mantener a mi familia de la forma en la que me gustaría».

Ayuda vital

«Sin la beca de Solidaridad Olímpica, no creo que hubiera podido participar en los Juegos. Cuando no eres profesional, los patrocinios que puedas conseguir no bastan. Soy atleta amateur y tengo una familia y un empleo en los que pensar. Por lo tanto, compaginar todo eso con la competición y los viajes es demasiado. La beca me ayudó muchísimo. Sin la ayuda de Solidaridad Olímpica nunca habría ido a PyeongChang».

Lo que significó para mí

«Me ayudó muchísimo. Pude dejar de vender aspiradoras y concentrarme en los entrenamientos. Me maravilló que existiera esta financiación. Para mí, como atleta, resultó decisiva, porque pude concentrarme plenamente en el deporte, lo que es muy importante. Me ayudó a evolucionar más como atleta hasta el punto de clasificarme para los Juegos, pues me brindó la posibilidad de desplazarme a más pruebas para conseguir puntos de clasificación».

Dinero bien gastado

«Me siento muy agradecido con el COI por ofrecer algo como Solidaridad Olímpica. Como he dicho, sin la beca, no habría podido ir a los Juegos, lo que demuestra la enorme importancia que tiene. Podrían gastar el dinero en otras cosas, pero es magnífico que piensen en los atletas, que quieran ayudarnos. Vas a entrenarte, tienes tus sueños, y ellos te proporcionan la plataforma de los Juegos, pero es que además te ayudan a llegar a ellos. Esta ayuda significa que puedes alcanzar cierto nivel para no llegar a la competición y hacer el ridículo. Aunque quedé último en PyeongChang, demostré que puedo competir con los mejores. Todo aquello fue posible porque pude entrenarme, tener preparadores y otras ayudas necesarias».

Para más información sobre Solidaridad Olímpica, y para saber si puedes tener derecho a una beca, ponte en contacto con tu Comité Olímpico Nacional o haz clic aquí.