La estrella eslovena del esquí alpino nos explica cómo ha gestionado la transición a la vida después del deporte tras su retirada en enero de 2017

Tina Maze era venerada por la pasmosa intensidad con la que descendía por las laderas heladas de las montañas.

En la actualidad, a sus 34 años de edad, esta esquiadora eslovena que participó en cuatro ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno, donde se colgó cuatro medallas, se ha retirado de la competición y está encantada de su nueva vida.

Implicada en el esquí
Maze, la atleta olímpica eslovena de deportes de invierno más laureada de la historia, está estudiando actualmente diversas salidas profesionales tras poner fin a su carrera deportiva. Sin embargo, a pesar de su retirada, tiene planeado seguir involucrada en su deporte al menos durante unos cuantos años.

“Después de 17 años en el circuito de la Copa del Mundo de esquí alpino, comprendí que había llegado el momento de aceptar que estaba satisfecha con lo conseguido y que no sentía la necesidad de competir en una categoría tan alta y exigente”, ha declarado Maze.

“Dicho esto, sé que todavía puedo esquiar realmente bien. Seguiré en el esquí alpino para compartir mis conocimientos y, junto con los patrocinadores, crear materiales destinados a ayudar a los esquiadores más jóvenes”, añade.

Entre sus proyectos figuran colaborar en televisión como comentarista, escribir una autobiografía y producir un reportaje sobre la historia de su equipo de competición Team to aMaze. La estrella eslovena sigue colaborando con sus numerosos patrocinadores, por lo que no ha tenido que despedirse completamente de su deporte.

«Debes fijarte objetivos»
La polifacética Maze está convencida de que es muy importante que los atletas sepan qué quieren hacer cuando se retiren del deporte activo.

“Dedicarte al deporte de alto nivel durante 14 años puede apartarte de los estudios y de la vida, y bloquear tus dotes de organización”, admite. “Cuando llegas a los 33 años, no conoces muchas cosas, excepto lo que has venido haciendo hasta el momento, y esa es la parte más difícil. Necesitas fijarte objetivos y ponerte a prueba en otras cosas. No son años fáciles. Ahora ya estoy acostumbrándome, pero lleva su tiempo”.

Compartir las competencias mientras todavía siguen frescas
Otros de los logros fuera del esquí de los que Maze se siente plenamente orgullosa es su licenciatura en Magisterio por la Universidad de Maribor. ¿Ha dejado la enseñanza para un futuro lejano?

“Me gustan mucho los niños y me encantaría dedicarme a la docencia, pero necesitas una serie de aptitudes, y en estos momentos quiero usar mis habilidades como esquiadora para impartir conocimientos deportivos a los jóvenes”, explica. “Me gustaría compartir con ellos todo lo que pueda ahora, mientras todavía los tengo frescos”.

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