Desde que una lesión la obligó a retirarse prematuramente en 2010, la velocista estadounidense Mechelle Lewis Freeman ha dado sus primeros pasos como empresaria en el mundo de la moda con la puesta en marcha de su propia empresa de prendas deportivas para mujeres

La velocista olímpica Mechelle Lewis Freeman siempre ha vivido a toda marcha. Participó con el equipo estadounidense en la prueba de relevos 4×100 m en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, un año después de haber ayudado a Estados Unidos a conquistar la medalla de oro en esa misma disciplina en el Campeonato del Mundo celebrado en Japón.

Sin embargo, cuando una lesión la obligó a retirarse prematuramente en 2010, la estadounidense, quien ya poseía un máster en Comunicaciones Integradas de Marketing, no tenía claro su futuro. Pero entonces descubrió el Programa de Seguimiento de Carrera de los Atletas (ACP) del COI.

El ACP, un trampolín hacia el futuro
“Tenía buena formación y cierta experiencia laboral, pero me costaba mucho centrarme de nuevo”, declara en la actualidad. “El sitio web del ACP se convirtió en un recurso magnífico para mí y me ayudó de verdad a ponerme en marcha. Pronto comprendí que necesitaba mirar mi currículo con nuevos ojos y encontrar una manera de articular mejor mis competencias.

El ACP me ayudó a conseguir unas prácticas de nueve meses con Coca-Cola durante los preparativos de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Regresar al mundo laboral me proporcionó una enorme inyección de moral y seguridad en mí misma”.

Esa confianza llevó a Lewis Freeman a fundar su propia empresa, TrackGirlz, en 2015. “Vendemos ropa de marca para deporte y ocio, pero el sitio web está concebido para que se convierta en mucho más que una tienda”, explica. “Es una comunidad digital que persigue el objetivo de ofrecer a todas las atletas de todas las habilidades un espacio en el que expresarse, porque estoy convencida de que todas ellas son grandes ejemplos de conducta”.

En busca de ayuda
Según la propia Lewis Freeman admite, la parte empresarial de TrackGirlz se convirtió en su mayor reto personal y profesional.

“Mi formación académica es en comunicaciones y patrocinio, y no tenía ninguna experiencia en ventas”, asegura. “El proceso de aprendizaje resultaba largo y difícil, y decidí subcontratar la confección de las prendas para poder seguir adelante. Comprendí que necesitaba ayuda. En mi opinión, se trata de una lección muy importante que debes aprender cuando estás empezando”.

Y añade: “También he aprendido que una empresa no depende solo de ti. Cuando eres atleta, viajas por todo el mundo, sigues tu propio calendario y llevas las riendas de todo. El mundo empresarial es diferente. Tienes que colaborar con otras personas y trabajar con objetivos colectivos. He tenido que adaptarme tanto mental como emocionalmente”.

Planificar con antelación
La reinvención de Lewis Freeman, de atleta olímpica a magnate de la confección en ciernes, ha sido impresionante. Sin embargo, ella está convencida de que cualquier persona puede emular su experiencia con éxito si planifica su futuro con antelación en el momento idóneo de su carrera.

“Es importante ser consciente de que se trata de un paso enorme”, asegura. “No hay mucha gente que pueda participar en su última carrera competitiva y sencillamente pasar como si tal cosa a hacer algo diferente en la vida. Es un momento decisivo, y aclimatarse de nuevo lleva su tiempo”.

“Mi consejo es utilizar lo que se está haciendo como plataforma sobre la que construir lo que viene a continuación. Mientras todavía eres alguien en el atletismo, necesitas un plan de futuro con el que prepararte para la nueva vida que te espera lejos de las pistas. El retiro no puede pillarte desprevenido, porque de ser así estás contra las cuerdas”, advierte.

Para más información sobre cómo hacer realidad tus sueños en el mundo empresarial, visita la plataforma Athlete Learning Gateway y sigue el curso Creación de empresas: de la idea a la práctica”.