Ellen Sprunger, participante en dos ediciones de los Juegos Olímpicos, explica cómo el trabajo a tiempo parcial la ayudó a recuperarse de una lesión de camino a los Juegos Olímpicos de Río 2016

 

2015 fue un año muy negro para la mejor heptatleta y velocista suiza Ellen Sprunger. Pocos meses antes de los Campeonatos del Mundo de la IAAF, le diagnosticaron una deformación de Haglund, una prominencia ósea o espolón en el talón, que puso fin a su temporada e incluso amenazó con poner fin a su carrera. ¿Encontraría la manera de superar la lesión y la decepción?

 

El peor momento

Como ella misma recuerda, Sprunger comprendió cabalmente la enormidad de la lesión mientras veía por televisión los campeonatos en los que no había podido competir.

“Me acuerdo de que vi los Campeonatos del Mundo de Atletismo de 2015 por la tele desde la cama del hospital después de la operación. Fue muy duro, porque sabía que habría estado allí de no haber sido por la lesión. Cuando el médico me dijo: ‘Tienes que operarte’, viví el peor momento de mi carrera”.

 

El regreso

La rehabilitación le resultó a Sprunger larga y difícil. Incapaz de entrenarse a plena intensidad, necesitaba encontrar algo nuevo en lo que concentrarse. Le llegó de la mano de Adecco y de otros atletas olímpicos suizos, Mike Kurt y Fabian Kauter, quienes le ofrecieron un empleo a tiempo parcial en su plataforma de microfinanciación deportiva I Believe in You (add link to Kurt/Kauter interview when live). El trabajo supuso una gran ayuda.

“Un trabajo que puedas desempeñar durante unas cuantas horas a la semana y que no sea demasiado estresante ayuda mucho”, explica Sprunger. “De lo contrario, la lesión se convierte en tu única preocupación. El trabajo me proporcionó un nuevo objetivo diario, aparte de ver al fisio con la esperanza de que me diera buenas noticias”.

“El peligro de un objetivo tan grande como los Juegos Olímpicos es que intentas con demasiado ahínco llegar en una condición física óptima, y tienes tendencia a forzar demasiado la máquina. En mi caso, mantenerme ocupada fuera de las pistas me resultó muy beneficioso”, añade.

 

El camino hacia Río

A pesar de que a los atletas de élite les resulte difícil compaginar un empleo con el entrenamiento al más alto nivel, Sprunger está convencida de que un empleo a tiempo parcial puede ser una solución positiva. Su trabajo en I Believe in You le sirvió también para entrar en contacto con otros deportistas.

“Fue fantástico ver a otros atletas y conocer sus sueños”, manifiesta. “El talante te cambia durante los entrenamientos cuando has podido pensar en otras cosas y encontrarte con otra gente. El trabajo a tiempo parcial va muy bien para conseguir todo esto”.

“Antes de la lesión, quería hacer siempre más y más. Me disgustaba por las nimiedades en lugar de ser feliz porque, a grandes rasgos, las cosas estaban saliendo bien. Sigo siendo un poco así, pero ahora disfruto más los entrenamientos y valoro la sensación de estar progresando día tras día”, revela.

Ese progreso dio sus frutos. Sprunger viajó a Río 2016 como parte del equipo femenino suizo de relevos 4×100 m, e hizo realidad el sueño de una segunda participación en los Juegos Olímpicos. Actualmente, después de haber trabajado con I Believe in You y de haber obtenido un máster en Deporte, es consciente de que hay vida más allá de las competiciones.

“El deporte no dura para siempre. Es importante hacer algo después para seguir con tu vida cuando la carrera deportiva llegue a su fin”.

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