La exgimnasta estadounidense, que irrumpió con fuerza en los escenarios olímpicos en 1992 a los 15 años de edad, comparte sus consejos con la actual generación de atletas

Shannon Miller es la gimnasta estadounidense más laureada de la historia olímpica, con un total de siete medallas conquistadas en dos ediciones de los Juegos. A los 15 años compitió en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, donde se colgó dos medallas de plata y tres de bronce. Cuatro años después, en Atlanta, lideró a las “Siete magníficas” hasta el primer oro por equipos de la historia de la gimnasia femenina de Estados Unidos.

En esta entrevista, Miller comparte su sabiduría con los atletas de hoy, a los que aconseja cómo gestionar la presión y el éxito a edades tan tempranas.

No te creas todo el revuelo mediático
“Puedes llegar a quedarte atrapado en el revuelo y las expectativas que crean tus propios medios de comunicación. Tendrás días buenos y malos. Sé dueño de tu propio camino y todo lo demás llegará por descontado. Yo gestioné la presión de diferentes formas. Cuando tenía 15 años, en mis primeros Juegos Olímpicos, usaba la estrategia de «la bendita ignorancia». La verdad es que, hasta que terminaron los Juegos, ni me enteré de que se suponía que tenía que haberme puesto nerviosa”.

Gestiona las expectativas
“Para 1996 ya había cobrado conciencia de las expectativas, y quería conseguir el oro para mi país. Conseguí afrontarlas porque comprendí que me había entrenado con ahínco. Sabía que había hecho todo el trabajo necesario durante los años de preparación que precedieron a los Juegos. Había trabajado en las repeticiones y, pasara lo que pasara, podía estar bien orgullosa de la intensidad con la que me había preparado”.

No pierdas la concentración durante los preliminares de los Juegos
“Todos los atletas saben bien cómo entrenarse y competir. Mi consejo es que sigas con las anteojeras puestas durante los meses anteriores a la competición. No te distraigas de los entrenamientos, porque el trabajo que efectúes en los preparativos de los Juegos dará sus frutos”.

Diviértete
“Una vez en los Juegos Olímpicos, ¡no te olvides de disfrutarlos! Diviértete. Parece un consejo increíblemente simple y, sin embargo, es lo que siempre me decía mi entrenador antes de todas las competiciones. Nunca me decía: ‘Sal a ganar’ o ‘Tienes que estar perfecta’. Sabía que yo era perfeccionista por naturaleza y que necesitaba espacio para respirar y disfrutar la experiencia”.

Saborea todo lo que pasa a tu alrededor
“Si tuviera que darle un consejo a la niña que fui, le diría que abriera los ojos e interactuara más con todas las cosas maravillosas que la rodeaban durante los Juegos Olímpicos. Yo me dediqué a comer, dormir y entrenarme… y nada más. En 1992, incluso me perdí al Dream Team estadounidense de baloncesto porque estaba echando la siesta”.

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