Yang Yang explica cómo pasó de ser una estrella del patinaje en pista corta a una empresaria en ciernes, y cómo la transición la ha obligado a convertirse en una persona más creativa

 

Yang Yang tenía solo 15 años cuando, en 1991, se proclamó en China campeona nacional de patinaje en pista corta en 3000 m. Aquel éxito marcó el principio de una carrera internacional repleta de éxitos, durante la cual ganó las primeras medallas de la historia de China en los Juegos Olímpicos de Invierno y seis títulos en total en la Copa Mundial de la ISU.

Yang decidió que quería seguir formando parte del mundo del deporte cuando se retirara. Tras licenciarse en Ciencias Económicas por la Universidad de Tsinghua en 2007, pasó a trabajar en el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Sin embargo, le quedaba una aspiración por cumplir.

“Siempre había pensado en abrir una escuela de patinaje y, en 2013, mi sueño se hizo realidad”, manifiesta en la actualidad.

 

Las nuevas generaciones

En 2013, Yang inauguró la Academia de Patinaje Feiyang en Shanghái. La creación de la escuela constituyó la realización de un sueño para Yang, pero pronto la exatleta comprendió que su función en la nueva empresa implicaba más dedicación de la que en principio había supuesto.

“Cuando empecé, no me lo tomé como un negocio. Solo quería enseñar patinaje a los niños. Sin embargo, en cuanto lo tienes todo montado, comprendes que las cosas no son tan sencillas. Contamos con dos escuelas, pero nuestro objetivo es fundar 15 por toda China. No se trata de un club de patinaje; se ha convertido en una empresa”.

Yang establece una comparación interesante entre su antigua vida de atleta y su nueva carrera.

“El trabajo de empresaria requiere muchísima creatividad y muchísima pasión. Los atletas conocemos muy bien la pasión, pero la creatividad puede plantearnos problemas. Estamos acostumbrados a hacer lo que nos dice el entrenador y normalmente seguimos las reglas. No obstante, como empresaria, debes ser creativa. Hay muchas cosas que nunca antes has hecho y es un mundo completamente nuevo. Tienes que ser valiente”.

 

Aptitudes transferibles

A pesar de poseer escasa experiencia previa en el mundo empresarial, Yang está convencida de que su formación de atleta le ha servido para superar los retos que afronta como empresaria.

“Creo que para tener éxito en cualquier sector, la experiencia te aporta una especie de patrón o de sensación. Los atletas trabajamos muy duro en las pistas, pero también aprendemos ciertos conocimientos a lo largo de nuestras carreras que podemos transferir al mundo empresarial”.

“No me importa no haber acertado con algunas de las decisiones que he tomado, porque los errores me sirven para aprender. No podemos cometer dos veces el mismo error. Tenemos que aprender, pues así se crece. Esto es lo que ser atleta me ha enseñado”.

 

Con la vista puesta en el futuro

Para su trabajo como miembro del COI y vocal de la Comisión de Atletas del COI, Yang se inspiró también en el Programa de Seguimiento de Carrera de los Atletas, que la ha llevado a crear la Fundación de los Campeones. Desde 2011, esta fundación lleva proporcionando formación para la capacitación profesional a más de 1000 atletas chinos. Yang confía en que el programa los ayude en la transición hacia sus nuevas trayectorias después de la competición deportiva.

“Sé por experiencia que el paso del atletismo a la vida normal no resulta fácil. Cuando eres atleta, todo gira en torno a tu persona. Tienes un equipo a tu alrededor, y todo el mundo te apoya para que te conviertas en estrella. Aunque el mundo empresarial es muy diferente, también sabemos que nada es posible sin un equipo”.

 

La plataforma Athlete Learning Gateway del COI ofrece orientación para encontrar una nueva carrera, incluido un curso sobre la Transición profesional de los atletas.